Ante una situación de violencia intrafamiliar, la prioridad es la seguridad de la persona afectada y de quienes puedan estar en riesgo. Si existe peligro inmediato, se debe acudir a los canales de emergencia o a la autoridad competente.

Registra lo ocurrido de forma segura

Si es posible sin aumentar el riesgo, conserva mensajes, correos, fotografías de lesiones o daños, constancias médicas y datos de testigos. Anota fechas y una descripción concreta de los hechos. Guarda copias en un lugar al que la persona agresora no tenga acceso.

Medidas de protección

El tribunal puede adoptar medidas destinadas a proteger a la víctima y evitar nuevas agresiones. Su contenido depende de los antecedentes y del riesgo evaluado. Es importante conocer exactamente qué ordenó el tribunal, desde cuándo rige y cómo informar un incumplimiento.

Niños, niñas y adolescentes

Cuando hay menores expuestos o afectados, su seguridad y bienestar requieren atención especial. Informa su situación, lugares de estudio, rutinas y necesidades de salud para que las decisiones consideren los riesgos reales. Evita utilizarlos como mensajeros entre adultos.

Plan de seguridad

Identifica una persona de confianza, documentos esenciales, medicamentos y un lugar seguro. Revisa contraseñas, ubicación compartida y acceso a dispositivos. Estas medidas prácticas no sustituyen una denuncia o acción judicial, pero pueden disminuir la exposición mientras se activa protección.

Acompañamiento

La violencia puede coexistir con causas penales y familiares. Una evaluación coordinada ayuda a no presentar versiones contradictorias y a proteger evidencia. Esta guía no reemplaza la atención de emergencia ni el análisis individual del riesgo.